lunes, 14 de abril de 2008

Con la música (a / del) otro lao





Ayer, mientras veía las bandas en la parada, me di cuenta de que han pasado casi exacta mente 12 años desde que toqué en público un instrumento musical. Bueno, en público y en privado. Doce años. Confieso que me dio un ataque de nostalgia agudo. Y más cuando este fin de semana fueron las Justas, justa mente mi última actividad como músico. Y fue con la Banda del Colegio. De hecho, mi última actividad hubiera sido mi graduación, pero por un arranque rebelde me negué a tocar en mi propia graduación. No sé si me arrepiento o no. Ya han pasado doce años y sospecho que nunca me ha importado hasta ahora.



No creo que comprendas lo que estoy tratando de decir. Yo tampoco lo comprendo. Bueno, es mentira, lo comprendo. Lo que no comprendo es porqué lo digo. Creo.



La música siempre fue importante para mí. Casi tanto como la lectura. Ahora no me queda nada de uno y muy poco de lo otro. Que no por eso tengo las manos vacías. ¿Qué es importante para mí ahora? Supongo es una desas preguntas que se contestan muy bien doce años después. La identidad se renueva a cada instante sin importarle lo que queremos o creamos ser.



Narula juega con una flauta rota. Voy a escucharla.

4 comentarios:

  1. Pa' que no digas que no te entiendo...uso las palabras de uno de los palabreros mayores y por aquello de mezclar la palabra con la música..... aquí te dejo....


    Años

    (Pablo Milanés)


    El tiempo pasa,
    nos vamos poniendo viejos
    y el amor no lo reflejo, como ayer.
    En cada conversación,
    cada beso, cada abrazo,
    se impone siempre un pedazo de razón.

    Pasan los años,
    y cómo cambia lo que yo siento;
    lo que ayer era amor
    se va volviendo otro sentimiento.
    Porque años atrás
    tomar tu mano, robarte un beso,
    sin forzar un momento
    formaban parte de una verdad.

    El tiempo pasa,
    nos vamos poniendo viejos
    y el amor no lo reflejo, como ayer.
    En cada conversación,
    cada beso, cada abrazo,
    se impone siempre un pedazo de temor.

    Vamos viviendo,
    viendo las horas, que van muriendo,
    las viejas discusiones se van perdiendo
    entre las razones.
    A todo dices que sí,
    a nada digo que no,
    para poder construir la tremenda armonía,
    que pone viejos, los corazones.

    El tiempo pasa,
    nos vamos poniendo viejos
    y el amor no lo reflejo, como ayer.
    En cada conversación,
    cada beso, cada abrazo,
    se impone siempre un pedazo de razón.

    (1975)

    ResponderBorrar
  2. Yo se que eres ingeniera quimica de siete suelas, pero eso de mezclar musica con palabras es peligrossisimo...

    ResponderBorrar